Tipos de alergia

Rinitis alérgica

Es una inflamación de la mucosa nasal debida a una causa alérgica. Es la manifestación alérgica más frecuente y afecta al 22 % de la población española (Incluído en Folleto Telfast)

Los síntomas típicos son: picor nasal, estornudos, mucosidad generalmente acuosa y congestión o taponamiento nasal. Puede haber también goteo post-nasal y pérdida del olfato y del gusto. Se asocia hasta en un 90% de casos a lagrimeo, enrojecimiento y picor ocular, a veces también coloración azulada de la piel debajo de los ojos (ojeras alérgicas). En la mayoría de las ocasiones se acompaña de conjuntivitis, que consiste en la inflamación de la membrana que recubre el ojo y la parte interna de los párpados y se manifiesta con síntomas como picor o escozor, enrojecimiento y lagrimeo. Se habla entonces de rinoconjuntivitis alérgica.

Todo esto puede conllevar pérdida del sueño, fatiga, cefalea e irritabilidad. A veces puede complicarse con sinusitis, otitis, pólipos nasales y/o asma.

Los alérgenos que más frecuentemente causan rinitis alérgica son los pólenes, los hongos, los ácaros y los animales domésticos (perros y gatos).



Los síntomas pueden agravarse por irritantes ambientales como frío, humo del tabaco, humedad, aires acondicionados, etc.

Alergia al Polen: También llamada polinosis.

El polen está formado por las células masculinas del aparato reproductor de las plantas con flor. Son partículas de tamaño microscópico La polinosis es una enfermedad alérgica caracterizada por síntomas que afectan a los ojos, naríz y pulmones y que se presenta normalmente durante las estaciones de primavera y verano.

Alergia a los ácaros: La mayoría de los ácaros no son visibles al ojo humano y alcanzan unos pocos milímetros de longitud; así, los ácaros del polvo doméstico miden entre 0,2 y 0,5 mm.

Se calcula que sólo 25 de las más de 40.000 especies de ácaros descritas, están relacionadas con enfermedades alérgicas en el ser humano. Los ácaros implicados con más frecuencia en procesos alérgicos pertenecen al orden Astigmata, en el cual únicamente tres superfamilias son las responsables de causar problemas alérgicos.

Los ácaros causantes de enfermedad alérgica se localizan preferentemente en dos diferentes hábitats: viviendas y almacenes.

Las especies que invaden las viviendas se denominan ácaros domésticos o del polvo de la casa, y pertenecen mayoritariamente a la familia Pyroglyphidae.

Las partículas fecales producidas por los ácaros son la principal fuente de alérgenos.

Los síntomas de la alergia a los ácaros son, en la mayoría de casos, de tipo respiratorio: rinitis y asma.

Alergia a la humedad:

Los hongos que forman micelio, es decir los denominados hongos filamentosos o miceliares, son los que denominamos mohos.

Los hongos alergénicos, es decir, causantes de enfermedades alérgicas, son todos ellos mohos.

En el interior, la humedad es el factor decisivo en el crecimiento de los hongos, de ahí el uso común de la frase alergia a la humedad. Como norma general, se debe advertir al paciente diagnosticado de alergia a hongos que evite todos los lugares cerrados donde se percibe el clásico olor a moho.

Los principales hongos alergénicos pertenecen a menos de una docena de géneros, a saber: Alternaria, Aspergillus, Cladosporium, Penicillium, Helminthosporium, Epicoccum, Fusarium, Rhizopus y Mucor.

La especie más importante desde el punto de vista alergénico es Aspergillus fumigatus,

Alergia a las mascotas y a otros animales:

Cualquier animal de pelo o plumas puede ocasionar alergia en personas predispuestas genéticamente. Se han descrito hasta 366 especies de animales capaces de producir enfermedades alérgicas en los seres humanos. Los gatos y los perros son la causa más frecuente, debido a que son las mascotas más comunes, pero se ha descrito alergia a otros muchos animales, como caballos, conejos, cobayas, háms¬teres, ratas, ratones, jerbos, chinchillas, hurones, ardillas, aves domésticas, iguanas y otros reptiles, etc.

La probabilidad de hacerse alérgico va a depender del animal al que una persona está expuesta.

Los alérgenos de los animales están contenidos en las secreciones de sus glándulas sebáceas y salivares, y en sus excretas, de manera que la alergia se produce como consecuencia de la inhalación o el contacto con la caspa, el pelo, la orina, la saliva o el suero de aquéllos.